Claves para una
comunicación asertiva

Claves para una comunicación asertiva ¡Respeto para ti, respeto para mí!

Casi a diario la vida nos pone delante situaciones que nos hacen reflexionar sobre la necesidad de aprender a comunicarnos mejor y las dificultades que tenemos para hacerlo ya sea con la familia, con la pareja, en el trabajo, con las amistades. 

Te daré algunas claves para que puedas comunicarte de manera asertiva.

A lo largo de estos años como formadora, así como en las sesiones individuales y grupales con quienes solicitan mis servicios, he puesto especial atención en la importancia de la comunicación asertiva. Una de mis conclusiones es que “en la vida podemos decirlo todo, o casi todo, lo importante es cómo lo hacemos”.

Guardarse las cosas dentro, no expresarlas, puede convertirse en una fuente de conflictos evitables. ¿Cuántas problemas habrías evitado si hubieras mantenido una conversación a tiempo?

Nos comunicamos para transmitir sentimientos, emociones, información, para plantear necesidades, para describir algo que puedes estar contemplando o que has experimentado, para compartir un pensamiento… Pero, ¿cómo hacerlo asertivamente?

Una persona es asertiva cuando expresa sus pensamientos y sentimientos de forma honesta, directa y firme. Esto implica respetar los pensamientos y las creencias de otras personas, a la vez que se ponen en valor y se defienden los propios.

Expresar adecuadamente los pensamientos, sentimientos, así como los deseos y necesidades requiere de tres aspectos que para mí son básicos en la comunicación asertiva:

1.- Conócete mejor:  esta es la clave de muchas cosas importantes en la vida y también lo es de la comunicación asertiva. El autoconocimiento, la mirada hacia el interior, tu propia observación te hará descubrir cuáles son tus comportamientos y conductas, en este caso vinculados a tu comunicación, y a cómo los retroalimentas. Una vez que tomes consciencia de ello, decide cuáles llevas con orgullo y, por lo tanto, deseas conservar y cuáles consideras que sería necesario cambiar o mejorar.

2.- Atrévete a decir lo que piensas: para hacerlo es importante que respetes los pensamientos, opiniones y creencias de la otra parte, sin olvidarte de mostrar y defender los tuyas. Recuerda, sobre todo, ser tú, ser una persona auténtica y genuina. Exprésate con amor y con respeto y ya verás que sensación tan bonita de libertad.

3.-Ponte en el lugar de la otra persona: ponte en los zapatos de quien tienes frente a ti, camina con ellos y hazlo libre de prejuicios. Así podrás descubrir y entender su mensaje, su dolor, su percepción, su opinión, sus necesidades, lo que siente y cómo lo vive. Soy consciente de que esto entraña cierta dificultad y que, con frecuencia, puede llevarte a la negación: “yo no tengo prejuicios”. No caigas en esa trampa.

En este punto te invito a poner en práctica la honestidad y que vuelvas a mirar hacia dentro. Te darás cuenta de que, muchas veces, pretendes que las otras personas vean la realidad “desde y como” la observas tú, como si tuvieran tus propios ojos y esto, es imposible.

Por último, recuerda que cuando hablamos de asertividad, lo hacemos para referirnos a un comportamiento comunicacional en el cual la persona ni agrede, ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. ¡Respeto para ti, respeto para mí!

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