Cómo salir de la zona de confort
sin entrar en la zona de pánico

La zona de confort puede ser un espacio, una relación, un trabajo, una actividad, una forma de pensar y de actuar con las que te sientes a gusto y donde te mueves con cierta naturalidad. Digamos que es un círculo donde sientes y respiras comodidad.

Alrededor de este círculo, imaginario, aparece una línea que da miedo o respeto cruzar, que genera inseguridad y que, en ocasiones, incluso te puede atemorizar. Es esa línea que delimita lo que te atreves a hacer y lo que no me atreves a hacer, lo que sientes que puedes expresar y lo que prefieres callar, lo que te genera seguridad y lo que te genera inseguridad.

En definitiva, dentro de este círculo, de esta zona de confort, aunque no estés del todo a gusto, sientes seguridad porque es algo que entiendes que tienes bajo control.  Es un círculo de “bienestar”, donde la vida transcurre con cierta “normalidad”, aunque no te aporte felicidad.

Entonces, ¿para qué salir de ella?

Pues muy sencillo, la zona de confort te limita. Por eso te propongo que te atrevas a ampliarla de manera que esos límites se vayan expandiendo poco a poco.

Imagínate que desde hace un tiempo quieres dar una conferencia, contar una historia en público, hacer teatro o facilitar un taller. La primera vez te resultará complejo salir de la zona de confort. Cuando te atrevas y lo hagas, por ejemplo, una vez al mes llegará el momento en que lo disfrutes tanto que incluso olvides el miedo que sentiste la primera vez. Y ¿Qué pasaría si esa primera vez te atrevieras con un auditorio de 500 personas? Pues que podrías entrar, de cabezas, en la zona de pánico.

Te doy algunas claves para que hagas el tránsito de forma gradual.

1.- Toma consciencia de cuál es tu zona de confort y elige por dónde quieres empezar: adquirir nuevos hábitos, aprender idiomas, mostrar emociones, hablar en público.

Dicho de otro modo: dejar de fumar, empezar a hacer ejercicio físico, manifestarle a tu pareja más a menudo cuanto la quieres o decirle a alguien que te has enamorado perdidamente de él o de ella, dar una conferencia sobre un tema que te apasiona ¿Te vas a privar de esto?

2.- Sal de la zona de confort de manera gradual para no entrar en la zona de pánico. No lo hagas de un día para otro. Imagínatelo como si fueras a hacer un viaje largo a un país desconocido donde hablan un idioma que es nuevo para ti y esto, en el fondo, te da miedo. ¿Cómo lo harías? Puedes investigar y buscar información sobre el país, adquirir nociones básicas sobre el idioma, programar el viaje con tiempo, valorar cuáles son los mejores trasbordos para llegar a tu destino, enterarte de qué compañía aérea te ofrece mejores prestaciones y un largo etc.

3.- No pongas excusas del tipo “¡Esto no es para mí!”; “Ahora no es el momento adecuado” (sino es ahora, cuándo); “Cuándo suceda tal o cual cosa… lo haré”.

En resumen, para salir de la zona de confort es necesario que tomes la decisión de hacerlo, que te prepares y que lo hgas de manera gradual, así podrás ir adquiriendo la confianza que necesitas y disfrutar de la experiencia, del camino, de la conquista y, seguramente, del éxito. Puedes buscar ayuda profesional si la necesitas.

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